Auto proyectó de modificación conductual
Conducta de tratamiento:
El
insomnio es una conducta caracterizada por no poder conciliar el sueño, que se
produce en presencia de determinados estímulos antecedentes. El tratamiento del
insomnio en Atención Primaria tiene como objetivo principal mejorar el nivel de
satisfacción respecto al sueño, centrándose en intervenciones que lo promuevan
positivamente. Se debe considerar un abordaje terapéutico integral, en el que
se tenga en cuenta todos los factores contribuyentes.
Se
conseguirá así mejorar la calidad y cantidad de sueño, reducir la latencia de
sueño y los despertares nocturnos, además de incrementar el tiempo total que se
está dormido y aumentar el funcionamiento diurno.
El
objetivo final de la intervención consiste en sustituir, en presencia de tales
estímulos antecedentes, la conducta habitual de no poder dormir por la conducta
deseada de dormir. Para ello, se deben evaluar las características que definen
la conducta presente de no conciliar el sueño (frecuencia, duración, etc.).
También debe evaluar la actividad física y mental cuando intenta dormirse sin
éxito (dar vueltas en la cama, etc.), las características de la conducta de
dormir cuando ésta se produce (frecuencia, duración, grado de profundidad,
etc.).
Medidas de autoinforme
Es el
procedimiento más utilizado. Distinguir entre:
1.
Autoinformes globales: El paciente estima su insomnio de manera global (en la
última semana, algo más de una hora, etc.).
2.
Autoinformes diarios: Aportan información más precisa, al requerir que el
paciente, diariamente, observe y registre información sobre su conducta (anotando
cada mañana el tiempo que tardó en dormirse el día anterior).
Estos
conllevan un cierto riesgo de error en la estimación de los datos, aunque, su
mayor fiabilidad y sencillo uso, apoyan su utilización por encima de los
autoinformes globales.
Variables
dependientes que se suelen emplear:
Latencia
del sueño o tiempo transcurrido hasta que el paciente se queda dormido desde el
momento en que se metió en la cama.
Interrupciones
durante la noche: Número de veces que se despertó en el transcurso de la noche
y tiempo que estuvo sin dormir en cada una de ellas.
Hora en
la que se despertó definitivamente, para determinar el tiempo total de sueño.
Hora en
la que se levantó definitivamente de la cama.
Eficiencia
del sueño = tiempo total del sueño / tiempo en la cama.
Frecuencia
y duración de la conducta de dormir durante el día.
Calidad
del sueño durante la noche: estimaciones subjetivas sobre el nivel de
"agitación-tranquilidad", el grado de descanso obtenido o el vigor al
levantarse por la mañana.
Estimaciones
subjetivas diversas: grado de dificultad para quedarse dormido, nivel de
tensión en la cama o grado de cansancio durante el día que finaliza.
Análisis
detallado de los determinantes de las conductas de dormir y de no dormir.
Es
necesario delimitar los estímulos antecedentes y consecuentes que determinan
las conductas de dormir y de no dormir, así como los estados del organismo que
las hacen más o menos probables. Considerar los estímulos en cuya presencia
debería producirse la conciliación normal de sueño dormir solo en la
habitación, en su cama, por la noche, etc. Estos son los estímulos
antecedentes.
En
muchos casos, en presencia de estos estímulos antecedentes, se ha acostumbrado
a realizar otras conductas incompatibles con la de dormir, es decir, leer,
trabajar, comer, pensar, lo que hace que se desarrolle una asociación
perjudicial entre ambos, o que se potencie el vínculo entre los estímulos
antecedentes y el estado de vigilia. Así mismo, el hecho de que el paciente
duerma en otros lugares y/o momentos del día, contribuye a que la conducta de
dormir no se encuentre asociada al lugar o momento que se considera apropiado.
Delimitar
otras condiciones ambientales en cuya presencia debe producirse la conducta de
dormir el ruido, luz, temperatura, cama, colchón, almohada, ronquidos: La falta
de estas condiciones beneficiosas, aumenta la probabilidad del insomnio.
el paciente disfruta sin dormir cuando
otras personas duermen, disfrutando de ja mayor tranquilidad, haciendo cosas
que le gustan, etc., en cuyo caso, la conducta de no dormir se verá también
reforzada.
La conducta de dormir en presencia de
estímulos antecedentes diferentes a los apropiados (durante el día, en un lugar
diferente) puede proporcionar consecuencias gratificantes a corto plazo
(superar estados de somnolencia diurnos, recuperarse del cansancio, etc.), lo
que contribuirá a fortalecer la conducta inadecuada, dificultando que el
paciente duerma por la noche en su cama.
Medio de registro que usarás para
evaluar tus respuestas.
Diseñar un plan
(integrando el objetivo, tiempo de tratamiento, desglose de la conducta general
en pequeñas conductas objetivo a ir trabajando, los reforzadores a utilizar
cada vez que se cumplan las conductas o respuestas objetivo y el registro
diario de las conductas)
DIARIO DEL SUEÑO-VIGILIA
Consignas
para el paciente:
- Rellenarlo todas las mañanas, en función de los recuerdos de la noche anterior (El diario de sueño no es un instrumento de precisión).
- Rellenarlo cada noche, para informar sobre las condiciones del sueño durante el día (por ejemplo, siestas).
- Mantenerlo actualizado, sobre todo durante el período de observación, para obtener una visión global de los cambios en el sueño con el paso del tiempo.
Sombrear
las casillas que corresponden a las horas de sueño y siesta
Señale
en el diario la información que se indica a continuación, escribiendo la letra
que corresponda:
Hora de
acostarse: A
Hora de
levantarse: L
Hora en
que se apaga la luz (oscuridad): O
Despertares
nocturnos: D
Luz
encendida: E
Terapia de relajación
Análisis del ambiente
Adecuar el sueño a un momento concreto
del día
No echar ni sueñecitos ni siestas
durante el día.
Mantener horarios regulares, tanto para
levantarse como para acostarse. Levántese y acuéstese todos los días a la misma
hora independientemente de si tiene sueño o no. Intentar dormir mucho una noche
o estar demasiado tiempo en el lecho pueden interferir con el automatismo
necesario para que se desencadene el sueño.
Establecer una serie de rutinas previas
al sueño que activen el condicionamiento que lleva a automáticamente a la calma
que es necesaria para el sueño. Por ejemplo, cierre la puerta, apague el gas,
lávese los dientes, conecte la alarma y realice toda aquella tarea que sean
necesarias para ese momento de la noche, hágalas siempre siguiendo el mismo
orden.
La cama
como elemento desencadenante del sueño
No
utilizar la cama ni el dormitorio para otra actividad que no sea dormir o el
sexo. No es aconsejable leer, ver la televisión, hablar por teléfono, discutir
con su pareja, o comer en la cama.
Cuando
se haya metido en la cama, se deben apagar las luces con la intención de
dormirse inmediatamente. Si no puede dormirse en un rato (alrededor de 10
minutos), levántese y váyase a otra habitación. Dedíquese a alguna actividad
tranquila hasta que empiece a sentirse adormecido y, en ese momento, vuelva a
dormitorio para dormir.
Si no se
duerme en un periodo de tiempo breve, debe repetirse la secuencia anterior.
Hágalo tantas veces como sea necesario durante la noche.
Utilice
este mismo procedimiento en el caso de despertarse a mitad de la noche si no
consigue quedarse de nuevo dormido aproximadamente a los 10 minutos.
En el
momento que se dé cuenta de que está despierto o molesto levántese y repita el
punto 3.
Por último
y muy importante es ajustar el tiempo que se está en la cama al tiempo en que
se está dormido.
El punto
anterior es ya un paso importante, pero hay que ir más lejos con la restricción
del sueño: consiste en ajustar la cantidad de tiempo que se esté en el lecho
con el que se está realmente dormido, acabando con la falacia de que cuanto más
tiempo se esté en la cama más se duerme.
Cuando
el paciente duerme más del 90% del tiempo que está en la cama durante una
semana se le permite que aumente el tiempo de estancia en la cama un cuarto de
hora por el contrario si ésta es inferior al 80% se va reduciendo en la misma
cantidad, hasta un mínimo de cuatro horas (por ejemplo, si se duerme una media
de 5 horas por noche en la semana de las 8 o 9 pasadas en la cama, se comenzará
estando un total de 5 horas en la cama, desde que se acueste hasta que se
levante).
Si
durante una semana la eficiencia del sueño es mayor del 90%, (en el ejemplo si
se durmiera una media de 4h 30min) se ampliaría el tiempo en la cama 15-20
minutos, adelantando por ejemplo la hora de acostarse; por el contrario, si la
eficiencia es inferior al 80% (en el ejemplo si se durmiera menos de 4 horas)
se acortará el tiempo de estancia en la cama en 15 o 20 min. Deben hacerse
ajustes periódicos hasta una duración óptima del sueño.
Evaluación de resultados
Medida
de resultado primaria
Informe
subjetivo del paciente acerca de la calidad del sueño nocturno (por ejemplo,
satisfacción con el tiempo que tardan en quedarse dormidos o que pasan despiertos
por la noche, con la duración del sueño nocturno, sensación de obtener un sueño
reparador etcétera).
Medidas de resultado secundarias
Programa de seguimiento y mantenimiento
El control de estímulos viene planteado
por el tiempo, el ritmo circadiano es un elemento importante, el ambiente de la
habitación y la misma cama hace que en el que no es insomne se e liciten
mecanismos de calma que propician el sueño. Una vez que se establece el sueño
reparador sus efectos mantienen el proceso por un proceso de refuerzo positivo.
Conciliar el sueño es un proceso pasivo por lo que no se puede uno esforzar en
ello, cualquier esfuerzo que haga para dormir es un inhibidor el proceso
automático que genera el sueño.
Como se ha indicado, conseguir dormir es
cuestión de aprender a NO HACER: no activarse, no pensar, etc. Cuando algo nos
preocupa, no hacer nada para resolverlo es muy difícil, el Curso terapéutico de
aceptación tiene la finalidad de aprenderlo. Es un curso a distancia y auto
aplicado, con ejercicios que enseñan como dejar la lucha inútil que llevamos
para conseguir el sueño, de forma que podamos descansar y conseguir una vida
más plena.
EXPERIENCIA DENTRO DEL PROGRAMA DE
MODIFICACIÓN CONDUCTUAL, INCLUYENDO LOS PEQUEÑOS LOGROS Y FRUSTRACIONES AL
FALLAR. POR QUÉ CONSIDERAS QUE ESTE TIPO DE TRATAMIENTO PSICOLÓGICO
(MODIFICACIÓN CONDUCTUAL) FUE EL MÁS ACERTADO PARA MEJORAR O CAMBIAR TU
COMPORTAMIENTO.
El insomnio es la alteración del sueño
más frecuente. Su incidencia en la población es alta y deteriora notablemente
la calidad de vida de las personas que lo padecen, con repercusiones negativas
en su actividad familiar, laboral y social. Se asocia a muchas enfermedades
médicas y psiquiátricas siendo un factor predictivo de la enfermedad. A pesar
de su relevancia clínica y de su sencillo manejo, pasa con frecuencia
inadvertido para los médicos a los que la falta de tiempo, de información o de
recursos les impide un tratamiento adecuado del mismo.
La terapia cognitivo-conductual puede
ser beneficiosa para prácticamente cualquier persona que tenga insomnio. La
terapia cognitivo-conductual puede ayudar a las personas que tienen insomnio y
a quienes tienen problemas físicos, como dolor crónico, o trastornos mentales,
como depresión y ansiedad. Además, los efectos parecen ser duraderos. Y no hay
evidencia de que la terapia cognitivo-conductual para el insomnio tenga efectos
secundarios negativos.
la terapia cognitivo-conductual para el
insomnio trata las causas de fondo, en lugar de solo aliviar los síntomas. Pero
se requiere mucho tiempo y esfuerzo para que funcione. requiere práctica
constante, y algunos enfoques pueden hacer que al principio duermas menos. Pero
no desistas; lo más probable es que obtengas resultados duraderos.
Esta terapia a largo plazo siento que me
puede ayudar ya que con el uso continuo de la terapia de relajación me esta
ayudando a ya no tener tanto estrés, y así poder conciliar el sueño de una
manera más adecuada, la relajación es una terapia adecuada y recomendada.
La Terapia Conductual-Cognitiva es la más efectiva; este tipo de
tratamientos tiene un éxito del 70 por ciento. Consiste en mejorar la higiene
del sueño, controlar los estímulos que provocan insomnio y regular los
horarios:
No ir a
la cama hasta tener sueño.
No ver
la televisión, leer o comer en la cama.
Se deben
evitar agentes externos que produzcan ruido y que puedan interferir en el
sueño, como los teléfonos móviles o la televisión.
Separación
mínima de una hora entre la última ingesta y acostarse.
Evitar
las comidas copiosas.
Eliminar
el alcohol ya que, a pesar de inducir el sueño, produce despertares precoces y
reduce el tiempo total de sueño.
Evitar
tomar medicamentos que puedan producir insomnio como los glucocorticoides o los
diuréticos.
Reducir
el consumo de cafeína y tabaco.
Practicar
ejercicio físico regular, pero nunca antes de acostarse.
Mejorar
las condiciones ambientales, reducir los ruidos y evitar las temperaturas
extremas.
Restricción
del sueño: acortar el tiempo de cama al tiempo de sueño real. Posteriormente se
va adelantando a la hora de acostarse de 15 a 30 minutos.
Terapias
de relajación.
Establecer
una rutina horaria para fijar el reloj biológico.
Bibliografía
Vademécum de psicoterapias, vol. 2.
Técnicas de terapia cognitiva y cognitivo- conductual. 2000; Madrid: Ed. Luzan,
S.A.
Díaz, M. S. (2008). Tratamiento del insomnio .
Madrid: del Sistema Nacional de Salud. Volumen 32, Nº 4/2008.






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